Mundo ficciónIniciar sesiónConduzco hasta la casa de mi Romita linda, ella se está recuperando estupendo, sube y baja las escaleras sin ayuda, es que no puede quedarse quieta con esa energía que tiene.
Suspiro al estacionarme en su casa. Qué complicado es esto de venir a verla, lidiar con su padre me frustra, ese hombre es inconvencible. Golpeo la puerta y él abre. — No te cansas, ¡ROMA, TU NOVIO! — Buenas tardes, señor Duarte. — Adrián, seguro ya baja —no






