Mi pequeña, cómo me duele verla así, nunca me imaginé que mi hija fuera a tratarla de ese modo, imaginé que se enojaría, pero lo que ha hecho, excedió toda mis expectativas. Estoy decepcionado de la forma horrible que le habló a Roma.
— Solo espérame un momento —me alejo de ella para ayudar a Mario y a Lucia con sus maletas.
— Adri, no te preocupes —niego.
— Esto no es personal, me da gusto verlos, lamento las circunstancias, quédense, yo me iré porque no voy a dejarla sola, esto sé como s