Pov: Adrián Cortés.
— ¡SÍ! Eres una maldita puta que no pudo controlar su calentura y te follaste a mi papá. ¡MALDITA ZORRA! —de la nada Clarisa abofetea a Roma.
— ¡CLARISA CORTÉS! —me paro frente a Roma que está en completo shock sosteniendo su mejilla—. Roma, mi amor —me volteo para pegarla a mí acariciando su mejilla.
— No lo puedo creer —miro a mi hija y me decepciona.
Sabía que reaccionaría mal, no pensé que de esta manera.
— Yo no lo puedo creer, Clarisa, yo no te eduqué así —sus ojos e