Pov: Roma Bruno Duarte
Pedimos un auto, pero está a dos casas, ahí pedimos el punto de encuentro, tenemos que huir en silencio.
Miro a Clari y le hago seña de que no diga una palabra, bajamos con cautela y casi ni respiro hasta que salimos y puedo largar todo el aire de mis pulmones.
— Yo no podría huir siempre, sería mucho estrés para mi corazón —me río y caminamos apresuradas hasta el auto que nos llevará.
— Estoy acostumbrada, casi tres años que lo hago —el auto emprende el viaje a nuestr