CAPITULO 255 Te ves hermosa hoy.
_ ¡Ay dios mío! ¡Eres peor que él!
Sus risitas se convierten en risas maliciosas cuando se acerca a Abraham para que la ayude a bajar. Tropieza en su picada para llegar a ella.
_ Ven. Hemos terminado el trabajo del día. Nos traje un picnic.
Suspiro, el torbellino que es Margo me deja inquieto, una vez más.
_ Déjame adivinar. Hay vino.
_ Deberia volver al trabajo _ dice Abraham. Pero él no se mueve. No lo culpo. Nos hemos acomodado en estas mantas bajo la sombra del gran roble durante la ma