_ ¿Qué más quieres?
El fantasma de una sonrisa pasa por los labios de Diego.
_ ¿De verdad quieres saber?
Tomo una respiración profunda.
_ Sí.
Se pasa la lengua por los dientes inferiores, con la mirada fija en la distancia. Deslizándose del asiento del conductor hacia el centro, cambia mi cuerpo a su regazo con facilidad: mi espalda contra su pecho, mis piernas abiertas a cada lado de sus muslos. Instintivamente muevo mi trasero contra él y gimo por la presión de su erección contra mí.
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