Hago lo que me pide, empujando mi dedo, tocándome donde Diego me invadió esta mañana. Todavía estoy un poco dolorido.
_ ¿Esta mojada? No me mientas.
_ Sí.
No es una cantidad loca, pero más que suficiente. Inclina la cabeza hacia atrás, mostrándome ese cuello sexy y la nuez de Adán que sobresale. Si estuviera allí ahora, lo recorrería con la lengua. Solo el pensamiento está trayendo calor entre mis piernas.
_ Quiero que me acerques a ti en la cama, y luego quiero que te folles por mí. Justo e