Dentro de la habitación de Kiyan los gruñidos y quejidos se hacían cada vez más fuertes, los gemelos corrían de un lado de la casa hacia la otra para buscar más agua fría y poder intentar bajar la fiebre del delta, las feromonas del alfa inundaban toda la habitación en un intento de poder calmar al chico que yacía en sus brazos, sudando por la fiebre y por el dolor que sentía. Todo lo que podían hacer en ese momento era intentar calmarlo. En algún momento le habían dado un analgésico, mismo que