Sakuma despertó quejándose, la forma en la que había terminado durmiendo junto a los otros dos lobos no había sido la más cómoda, si era honesto, había sido una de las peores posiciones que alguna vez pudo haber encontrado para poder. Su espalda dolía, sus piernas se sentían entumecidas por haber dormido sentado, pero el descanso resultó agradable, despertó con una considerable cantidad de energía, al menos estaba listo para lo que tenía que hacer. Se levantó con calma y un poco de pesadez por