En esta ocasión cuando los lobos abrieron sus ojos se encontraron en una pequeña habitación, y aunque sus manos estaban esposadas, estas estaban conectadas a una cadena larga que llegaba al suelo, permitiéndoles poder moverse con relativa libertad en la habitación. Edel fue el primero en abrir sus ojos, observando hacia la nada. Kion solo pudo verle en silencio, ninguno de los dos estaba seguro de que decir en ese momento, ninguno de los dos terminaba por entender la situación en la que se enco