Los tres lobos seguían su camino con calma, para su mala o buena suerte no encontraron ningún otro superviviente por la carretera, y una vez llegaron al inicio de la ciudad ya no había ningún rastro de vida humana. Todo lo que quedaban eran cadáveres, tanto de soldados como de gente de la ciudad o todos aquellos que habían esperado que escapar a Redwind les mantendría con vida, lamentablemente nadie esperaba que en tan poco tiempo esa guerra escalara tanto como lo había hecho, ni siquiera ellos