Aitiana, ¿cómo estás, princesa? Me alegra mucho verte recuperada, anoche nos has asustado cuando no reaccionabas, me preocupé mucho, no quiero que les pase nada a ustedes.
- Gracias, Elian, eso ya no va a volver a suceder, de ahora en adelante solo somos mi bebé y yo.
- Ay, hermanita, qué duro es verte así - Elian se sienta en la cama y la abraza para contenerla.
- Soy fuerte y voy a estar bien, ya verás.
- Sí, lo puedo ver, por eso las lágrimas, mírame, yo no voy a defraudarte como ese idiota,