Mundo ficciónIniciar sesión—Se está enamorando de un chico y no lo quiere admitir.
Miré mal a Damián. Me levanté de la silla para irme pero una mano me detuvo.
—No te vayas, que se vaya él.
Damián abrió la boca sorprendido.
Se levantó de la silla y salió de la habitación no sin antes sacarme de dedo del medio.Roberto y yo nos miramos. Él sonrió. Le ayudé a ponerse cómodo y me volví a sentar.
—¿Quién ese chico tan afortunado de







