ADAMO
—¿Tienes hambre? —pregunte cuando mire un establecimiento de comida rápida. Ella asiente de inmediato.
Llevábamos muchas horas de viaje y la verdad lo único que quería era llegar a casa, pero no para dormir, sino para meterme otra vez entre sus piernas. La noche anterior, cuando tuvimos sexo en aquel lugar, las ganas incrementaron más en vez de desaparecer como normalmente siempre me pasaba, pero está vez fue diferente, pues quería más de ella, en realidad quería todo.
—¿Qué te parece una