Llegamos a la agencia. Yaro bajó una vez, las astas del helicóptero se apagaron. Uno de los agentes de Medellín puso al tanto al capitán, nos entregó al niño y nos dirigimos a la oficina del capitán. El pequeño se fue a sentar en el mueble, me acerqué a él.
—Hola.
El niño me miró por primera vez y eso que hace un momento realizamos el traspaso de cliente. Ellos ya se desentienden, y ahora Darío pasó a ser custodio de nosotros.
» Mucho gusto, soy Jabir Montoya.
—Me llamo Darío Diaz Duarte. ¿Eres