No pasé una buena noche, aunque siempre era así por motivos de mi periodo menstrual. Al salir del baño eran las cuatro de la mañana y Jabir seguía en mi cama. Tenía a un hombre hermoso en mi lecho, por su gusto. Volví a la cama, al sentirme cerca me jaló para pegarme a su cuerpo.
No debo depender de nadie, pero este hombre me ha gustado desde que lo conocí. Busqué su cuello y el calor que emanaba su cuerpo me cautivó. Le di un beso, su piel se erizó.
—Gordy, vas a hacer que mi Sultán se eleve y