No sé cómo me controlé, y no debía reclamarle nada, hemos sido claros en cuanto a esta relación. Pero ver a ese hijo de puta ponerle la mano en la parte baja de la cintura. —Mis recuerdos de ella en la posición de cuatro y lo mucho que me gusta ver el contraste de mi piel sobre la suya al momento de penetrarla—. No, no hay la menor posibilidad de que permita que se vean. Ese acto me hizo arder las entrañas. Las acompañé a comprar ropa y aproveché para comprar un jean y así poder cargar el arma