Habían pasado tres días desde que se fue Salomé y Lía, mi evolución iba muy bien, mi nuevo corazón me gritaba que deseaba vivir y no sé si era porque era el de mi hermano y él nunca me dejó desfallecer, como tampoco me dejara en este momento, aparte mi bebé cada noche me demuestra que el sigue presente luchando, por eso debo seguir adelante.
He hablado todos los días con Jabir y las chicas. Ya la doctora me dejaba salir de la habitación dos veces al día por orden del cardiólogo, otro que tampoc