Me encontraba viajando a Armenia, mi personal de seguridad conducía, por un par de días estaré encerrado en la finca. Debía poner mucha vigilancia a la finca que conoce mi hermano y Juan Carlos.
Sabueso no se va a quedar quieto… el problema fue que si ya le quité la venda de los ojos a Antonella… una de las pocas mujeres hermosas que no cayó en mi red. —En eso Sabueso tuvo razón—, tal vez me apresuré, él ahora podía hacer lo que sé diera la gana.
—Patrón debe mirar esto.
—¿Qué sabes de Rosa?
—S