Teníamos el celular en altavoz en el búnker para que todos escucharan lo que nos decía Amira, mi marido besó mi hombro, esos ojos negros los estaba amando, Gamal se veía muy serio.
—Ya vamos de regreso, Yaro es el que está, que se lo lleva el demonio. La señora Carmenza gracias al frío tenía tres buzos más la blusa. Eso no le produjo quemaduras más allá, es como su hubiera ido a la playa y se insoló. Un par de días de cuidado y nada más.
—¿Esa loca dónde está? —Gamal también se veía enojado.
—M