No podía ponerme un, manos libres, para el obsoleto teléfono mega secreto de Yaro. —Recordé cuando los trajo. Y nos dijo que ese sería un secreto de solo los cuatro. Recién se fundó nuestra agencia de seguridad. Nos reímos mucho y nos costó volver a mandar mensajes con ellos. Hasta nos desesperamos al tener que pasar el abecedario y si no marcábamos a tiempo el botón volver a iniciar. En ese entonces sirvió para volver a ser jóvenes... Desde entonces ese teléfono era para llamar a los contactos