Regresamos en la noche, luego de cenar y distraernos un poco, la mente lo necesitaba, de la caminata de los jefes noté un gran cambio, aunque Yaro sabía controlar las emociones, no pasé, o bueno, ninguno de los tres pasamos por alto su evidente preocupación.
Mientras que Salomé parecía más liberada, muy seguro logró compartir lo que sea que haya pasado en su viaje con otra persona. Y como comentó Onely; eso le ayudó a sentirse acompañada.
Ingresamos a la casa, estábamos agotados, hasta los perr