Mundo ficciónIniciar sesiónXumac no podía dejar de ver a Nahila que caminaba unos pasos delante de él. Ya habían terminado su jornada laboral y ambos se dirigían al estacionamiento. El rubio se encontraba confundido y eso no le gustaba, debía poner fin de una vez por todas a ese asunto.
- Ey. Nahila - gritó provocando que la castaña se girara -. Me preguntaba si quieres ir a comer







