Tosí, cada vez que tosía sentía un sabor a sangre impresionante.
Miré hacia donde ambas brujas forcejeaban peleando, cada una intentaba utilizar cosas para apartar a su enemiga. Tenían pociones que no alcanzaba a ver con claridad. Era una pelea reñida, no se veía bien quien iba ganando. Pero Muriel iba retrocediendo, eso era evidente.
—Siempre has sido una mujer trastornada. No una bruja, una demente que no tiene rumbo ni objetivos. Esos siempre pierden ¿O no has conocido las historias? Somos v