CAPITULO 41
Ezra Lennox
— ¡¿Dónde está Blair y mi hijo?!
— ¡Oye! ¿Acaso piensas que ser multimillonario y estar bueno te da derecho a irrumpir en una casa decente sin ser invitado?
—No estoy para bromas, Freya —murmure sintiéndome como un león enjaulado en el pequeño living room del apartamento donde antes vivía mi esposa con sus amigas—. Blair desapareció esta mañana y se llevó a mi bebé.
Freya, vestida con una camiseta vieja y ancha como pijama y el pelo azul revuelto, azota la puerta de ent