Aunque el enfrentamiento parecía haber terminado, Zainab tenía otros planes. Esa misma noche, mientras Zahra caminaba sola hacia su habitación, fue interceptada por Nadia y Hala. Esta vez, no hubo palabras. Las dos mujeres, alentadas por Zainab, la atacaron físicamente, golpeándola con fuerza. Zahra, aunque fuerte, no pudo defenderse contra ambas.
Desde la distancia, una de las sirvientas, Mariam, observó el ataque con horror. Sin dudarlo, corrió a buscar ayuda, sabiendo que esto no podía quedar