Valeria miró a su alrededor un segundo, pero su rostro cambió al instante. Su cara se puso seria, con un ceño fruncido, como si la tristeza la hubiera invadido de repente.
"Aita", dijo con un tono de desánimo y tristeza.
Aita la miró y volvió a repetir: "Valeria, ¿qué te pasa? No te sientes bien. Tienes algo, ¿qué pasa?". Sin decir más, Aita, la abrazo que ella tanto necesitaba. Alguien que la conocía de verdad, alguien que la escuchaba, alguien que le reconfortaba. Las lágrimas se le escaparon