Mientras Dolores recuperaba el aliento y el calor en los brazos de su marido, Aita estaba ella, manteniéndose acalorada en la mansión del Duque, obteniendo la calidez que había perdido. Trataba de recuperar y olvidar ese olor que había vivido, intentando salvarse de su pasado desgarrador. Mientras tanto, Verónica planeaba un plan salvaje para dejar a Valeria en un mundo sin retorno. Era una tarde próspera, con un cielo calmado y las flores bailando al ritmo de la música. La ciudad estaba animad