Antes de que pudiera decir más y tomándolo desprevenido, salí del coche, con lluvia, pies descalzos y mi alma en pedazos. Mi primer impulso fue besarlo hasta quitar cada palabra dicha, pero desde el principio sabía que eso no era opción, no podría dormir de noche con la culpa y no sabría como contarle a mi terapia que lo bese mientras su novia estaba en casa embarazada.
La lluvia no era calma, al contrario, era torrencial.
Si el clima dependiera de mi estado de ánimo, la lluvia torrencial sería