La semana transcurrió en calma, Aiko trabajaba desde casa con su nuevo equipo de trabajo, ajustándose a la rutina impuesta por su abuela en la que debía despertar a las cinco de la mañana y practicar la meditación, de seis a siete realizar ejercicios de pilates en su pequeño gimnasio privado, descansar por un lapso de quince minutos y nadar, realizando al menos cinco piscinas, aunque ese requisito Aiko no lo cumple aun a cabalidad, porque apenas comienza a aprender a nadar. Con su padre nunca tu
Jenny Cam
Gracias por tu apoyo, no olvides comentar y marcar me gusta.