Sí, a esa corta distancia, la joven tenía un ángulo perfecto desde donde admirar las facciones más hermosas de aquel hombre que parecía gustarle cada vez más. Esto ya había ocurrido varias veces en el pasado y ahora volvía a suceder, mirar a los ojos a Tiziano la volvía una completa tonta y predispuesta a lanzarse a los brazos de la locura.
—No debería ser difícil para ti estar quieta, de hecho, deberías aprovechar este tiempo en el que no tienes que hacer absolutamente nada, y después de que nu