—Sí, fui al lugar donde se llevaría a cabo la subasta y resultó ser un problema enorme. Nada es legal como pensaba y las chicas no están allí por voluntad propia, sino que son obligadas a participar y las venden como si fueran mercancía. Es un negocio turbio, sucio y de pervertidos. Ni siquiera sé en qué estaba pensando cuando decidí asistir… sea legal o no, no es algo bueno. Sigue siendo malo.
—¿Qué? A ver si lo entiendo. ¿Estás diciendo que secuestran a personas y las venden?<