Capítulo 21. La promesa que te hice.
Estábamos comiendo de maravilla, mirándonos sin decir algo, y sonriendo demasiado felices.
Hasta que un teléfono empezó a sonar, era el teléfono de Jack, contestó y yo solo continúe con mi comida, sin prestarle tanta importancia, Jack era un hombre ocupado, era inversionista y eso le había generado ganancias considerables.
—Dime….no, no espero a nadie…ya es muy tarde para que mis padres se hayan quedado de ver con alguien…no, no lo dejes pasar, no sé quién es…bien, gracias.
Colgó y bebió un poc