Mundo de ficçãoIniciar sessão—Caleb, mírame. Reconóceme. Soy Alicia — cerré los ojos con fuerza, esperando esa mordida en el cuello que nunca llegó.
—¡Maldita vieja mañosa! — Azura rugió, por lo que abrí los ojos y me percaté que Caleb se encontraba paralizado con el hocico abierto.







