Mientras sostenía mi café en la sala de espera, la pantalla gigante seguía repitiendo en bucle los proyectos ganadores del "Concurso de Diseño Emergente".
Justo en el centro, brillando bajo todos los focos y con comentarios como "una obra brillante" o "una explosión de creatividad", estaba el diseño que yo le había “cedido” a Gloria.
Al mismo tiempo, mi celular empezó a vibrar sin parar.
En la pantalla apareció la cara de Gloria. Su expresión de euforia había desaparecido por completo. Ahora sol