—Qué ingenuos...
Gloria se incorporó con esfuerzo, cubriéndose la mejilla ardida con una sonrisa torcida que apenas lograba sostener.
—¿Buscar a Elena? ¿Y a dónde creen que van a encontrarla? Ya se fue del país.
Alzó la voz con una tranquilidad cínica:
—¿No vieron el fondo en su última videollamada? Estaba en la sala de espera de vuelos internacionales.
Los miró a los tres, atrapados entre la culpa y la ilusión, y soltó una carcajada quebrada, casi histérica.
—¿Y qué si es su hija biológica? Igu