Mundo ficciónIniciar sesiónNarrador Omnisciente.
Más tarde disfrutaban del mar desde la seguridad de las contenciones del yate que hacía una piscina en el mar, pero Abigaíl y Bruno estaban en su camarote, el más grande del yate, se habían bañado y él tenía el rostro pegado a su abdomen plano, le daba besos y le susurraba al bebé cuanto lo iba a querer, Abigaíl conmovida se sentó.







