Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarra Bruno.
Nos subimos en mi vehículo, estaba furioso y más cuando vi a Abigaíl sonreír, el día de hoy he estado errático desde que la vi con ese condenado vestido rosado que la hacía ver como una inocente en una interpretación erótica de colegiala ardiente, el condenado vestido era el culpable, no era ajustado, caía libre sobre sus hermosas y pronunciadas curvas, de







