Capítulo 39: Quiero que intencifiques la búsqueda.
El aire en el restaurante parecía haberse vuelto más denso, impregnado con el aroma del vino que mi madre sostenía en su copa. Sus labios esbozaron una sonrisa sutil, casi condescendiente, mientras sus ojos destilaban una sabiduría que siempre me había irritado profundamente.
—No hablaba de Eva, sino de Andrea —dijo, su tono revelaba un deleite que me resultaba desconcertante—. Aunque no lo parezca, mi querido Nicolás, el amor es un sentimiento complejo y a veces confuso. Uno puede enamorarse s