Capítulo 27: No la dejaré ir jamás.
—¿Tienes que hacerlo de la manera más difícil, Eva? ¿Por qué eres tan estúpida? —mi voz resonó con arrogancia y desprecio, impregnando el aire con mi desprecio.
Eva se quedó en silencio por un momento, sus ojos estaban llenos de dolor y furia. Podía ver cómo intentaba encontrar las palabras correctas para responder, su labio inferior temblando ligeramente.
—Nunca me amaste, nunca lo hiciste —gritó enfurecida, finalmente comprendiendo por qué nunca le había dicho que la amaba.
Sonreí ante su pre