—¿Crees que dejaré que mueras? Jamás dejaría que algo te pasara —dijo, sus palabras llenas de seguridad y confianza.
Acomodó mi cabello en una coleta y antes de que me diera cuenta, mi corazón latía con fuerza mientras el paisaje se convertía en una ráfaga de colores y velocidades. Nicolás manejaba habilidosamente, moviendo las palancas de un lado a otro, mientras yo observaba fascinada los destellos de las luces pasar frente a mis ojos.
Volteé a ver a Nick, que parecía disfrutar cada momento d