Capítulo 32. Subterfugio
Vael Zarkov.
La mirada cristalizada termina bajando a la nieve, apretando un puñado de ella. Sabe que no tiene alternativa, pero sí no me equivoco, sigue creyendo que sí.
Sin embargo, el que lo crea también va a llevarlo al lugar donde lo quiero.
Me incorporo sin volver la cabeza.
No necesito comprobar si el médico corre hacia ella en cuanto desaparezco entre los árboles. Sé que lo hará. Del mismo modo en que sé que ella despertará buscando primero su respiración antes que la propia. Ambos si