Capítulo 18. Crueldad inveterada.
Avery Crown.
La fila avanza hasta abandonar el edificio y con el frío aire golpeando mi rostro, como si estuviera hecho de agujas, no emito un quejido.
Aunque desee hacerlo más que nunca.
Jayden no me pierde de vista, como no lo hago con él.
Su mirada preocupada sólo libera más las ganas de correr a su encuentro. Pero no lo hago, porque se llevaría mayor castigo.
Y no deseo que me lo vuelvan a lastimar.
Cada una de sus heridas me duelen tanto como a él.
Cierro los ojos, frotando mis braz