Mundo ficciónIniciar sesiónElla gime intentando llevar oxígeno a sus pulmones. Caigo de rodillas frente suyo, impactado y moviéndome de adelante hacia atrás; las lágrimas se deslizan libres. En el momento que se desploma la agarro, aún tiembla y sigue sin entender bien lo que hice. La impotencia es reemplazada por la cruda furia, la abrazo contra mí, sollozando. Negando una y otra vez con la cabeza… soy un monstruo, uno de los peores.
Su rostro se drena de color,







