"Eliot, ¡Cálmate, suélta la camisa, la vas a rasgar!" Grita por cuarta vez Quinlan.
"¡Sube al auto, ahora!", le ordenó señalando el Maseratti rojo.
"Pero..." Lo empujo adentro antes que se niegue y lo obligo a subir al asiento del copiloto, luego imitó sus acciones, coloco la llave en el tambor y el motor ruge. "¡Solo dime qué está sucediendo!"
"¿Qué está sucediendo? ¡Pregúntale a tu querido hermano!". Si puedes porque le torceré el cuello cuando lo vea.
"¿Puedes cambiar esa horrible cara? Das