CAPÍTULO 11
En dos días había acumulado más de veinte llamadas perdidas de Andrew y treinta de Lauter. Ambos habían sido ignorados. No quería saber más nada de ellos, lo que tenían en común era que ambos eran un par de malditos mentirosos que se habían burlado de mí.
Estaba tan dolida que me daba asco pensar que había estado con ambos sabiendo que en algún momento sentí algo por ellos.
Andrew me había engañado de una forma horrible y me sentía peor sabiendo que yo le había dado esa confianza