100. Mi amor es Julia.
Ciro se levantó temprano como de costumbre y encontró a Marguerite en la cocina, quien había preparado desayuno para dos.
—Ciro, he preparado el desayuno para ambos.
A Ciro siempre le había molestado la actitud de Marguerite, como si deseara ocupar el lugar de Julia, pero se decía a sí mismo que era solo su imaginación, hasta ahora.
—No tienes que hacer mi desayuno. Si tienes hambre, desayuna, pero no esperes que yo haga lo mismo contigo.
—Ciro, ¿qué te pasa? Jamás me habías tratado así. Es por