Entre amplias instalaciones y sofisticadas máquinas de confitería, se encontraban unos cubículos destinados al personal administrativo.
Entre los nuevos trabajadores destacaba un joven de cabellera azabache, unos ojos cafés oscuros enmarcados por unas cejas tupidas. Sin embargo, su físico no era la razón por la cual robaba miradas en la oficina; el motivo principal se debía a su apellido, pero si uno quería ser menos políticamente correcto, diría era por la ex relación con la esposa de uno de l