Durante el proceso, mientras la enfermera limpiaba con cuidado las lesiones, el niño no pudo contener el llanto. Cada gemido y lágrima le desgarraban el corazón a su padre, quien observaba angustiado, con una sensación de impotencia por no poder aliviar el dolor de su hijo.
Al terminar las curaciones, el pequeño solo quedó con algunas heridas leves, la mordida fue leve, el animal buscaba dar a entender que se alejara.
Lo realmente complicado era el miedo del pequeño. Cada que escuchaba el más