—Espera Farit, antes de que me digas algo por favor escúchame y después puedes decirme lo que quieras, si quieres correrme si así lo deseas, pero primero necesitas ver esto. —Eliza hablo urgida y con un tono se voz sugerente. Farit frunció el ceño y observó él sobre en sus manos. Sabía que era muy indulgente con ella, solo lo hacía por su pasado juntos, la amistad que el creyó que tenían hasta que todo se vino a bajo y ella misma fue lo que destruyó su hermandad. El azabache suspiró pesado y le